jueves, 24 de noviembre de 2016

                               LA  ESPERA

                                        
                                       Dalí, Muchacha en la ventana (1925)

            No sabemos qué espera Ana María: que su hermano termine de utilizarla como modelo en la ventana sobre el mar o la llegada de un barco de velas blancas a la bahía de Cadaqués.
            Su atuendo y disposición no nos sugiere que espere algo concreto, sino la contemplación placentera de una franja de tierra que divide por la mitad el mar y el cielo; Dalí tiene 21 años y aún se mueve en las normas del clasicismo que  aplica también a la figura de su hermana; todavía no hay noticia del surrealismo que deformará sus figuras hasta convertirlas en relojes de queso fundido (La persistencia de la memoria).

            El espectador desearía que la mujer se diese la vuelta para ver su rostro y, así, adivinar algo más sobre su espera; pero no es eso lo que Dalí nos quiere mostrar; lo que quiere, con este cuadro dentro de un cuadro, es llevarnos más allá del primer plano de la muchacha y el segundo del paisaje; nos incita a que hagamos fantasía a través de la ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario